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Luego del largo viaje de
llegada, conocí el Hospital de Santa Victoria, donde conocí gente
maravillosa, que dedica su vida a la salud de la gente, sin importar las
miles de dificultades que tienen a diario, son esos héroes anónimos que
luchan día a día por una mejor calidad de vida.
Éste relato es un sencillo
homenaje a todos esos médicos, enfermeros, agentes sanitarios y personal
administrativo y demás personas que trabajan diariamente en condiciones
muchas veces adversas por esos niños, esas embarazadas, esos ancianos,
esos pacientes sin esperar un gracias siquiera, porque lo hacen de
corazón.

Hospital Santa Victoria Este

Plaza de Santa Victoria Este
En cuanto a salud voy a
comentar mi experiencia sin hacer alusión a números.
Las condiciones de salud
de la población son precarias con la presencia de múltiples factores de
riesgo (Desnutrición infantil, partos domiciliarios, alta prevalencia de
Tuberculosis, Enfermedad de Chagas, viviendas precarias, alta tasa de
natalidad)
Las consultas más
frecuentes son por Infecciones Respiratorias Agudas, Diarreas Agudas,
Piodermitis y Dolor Músculoesquelético.
Me tocó también realizar una
derivación desde Santa Victoria Este a Tartagal en ambulancia de un recién nacido prematuro de 1 kg. de
peso con dificultad respiratoria severa durante la noche, ya que no se podía esperar hasta el día siguiente
para solicitar un vuelo sanitario. El angelito no resistió y falleció
a mitad del camino.
El primer Puesto Sanitario que
visité fue el de La Puntana cerca de la frontera con Bolivia. Acompañé
al Dr. Juan Carlos Cajal (Gerente del Hospital de S.V.E.) para realizar
atención médica.

El puesto sanitario cuenta
con una radio de comunicación, no tiene luz.
Ese día se atendieron más de 70
pacientes, aún en la noche (a luz de linternas).

En este zona se dieron los
primeros casos de cólera en el país en el brote de 1992.
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