La Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) forma parte del Sistema de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles y del Sistema Integrado de Encuestas a Hogares (SIEH). Proporciona información válida, confiable y oportuna sobre factores de riesgo, los procesos de atención en el sistema de salud y las principales Enfermedades no transmisibles (ENT) en la población argentina. La 4ta edición de la ENFR se desarrolló entre septiembre y diciembre de 2018; las ediciones anteriores fueron realizadas en los años 2005, 2009 y 2013. En la ENFR 2018 por primera vez en nuestro país se realizaron mediciones objetivas a una submuestra de hogares, que incluyeron mediciones físicas (presión arterial, peso, talla y perímetro de cintura) y mediciones bioquímicas (glucemia capilar y colesterol total). El tamaño de la muestra alcanzó a 49.170 viviendas en todas las jurisdicciones del país para la aplicación de la primera parte del cuestionario o paso 1. Para el paso 2 se realizó una submuestra con el 75% de dichas viviendas y, para el paso 3 se mantuvo esa submuestra, pero restringida a las localidades de 150.000 habitantes y más.

Documento completo    Principales resultados

Presentamos aquí los resultados principales según factores de riesgo:

1) TABACO

La prevalencia de consumo de tabaco (cigarrillos) fue de 22,2%, mostrando que continúa su tendencia descendente desde la ENFR 2005, evidenciándose un 25% de reducción relativa desde entonces. El indicador resultó mayor en varones (26,1%) que en mujeres (18,6%). Según el nivel de instrucción, se evidenció que aquellos con nivel primario completo/secundario incompleto tuvieron mayor prevalencia (26,1%) que aquellos con primario incompleto (19,3%) y aquellos con secundario completo y más (20,1%). La prevalencia de consumo actual de cigarrillo electrónico en adultos a nivel poblacional resultó del 1,1%. En cambio, al analizar esta prevalencia entre los fumadores actuales de cigarrillos, la misma alcanzó el 3,5%.  El 50% de los fumadores actuales de cigarrillos intentó dejar de fumar durante el último año. El 25,0% de la población refirió haber estado expuesto en los últimos 30 días al humo de tabaco ajeno en el hogar y un 21,8% en el trabajo; ambos indicadores se redujeron significativamente respecto de la edición anterior de la ENFR (27,6% y 25,0%, respectivamente).

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Guía de práctica clínica de la Sociedad Europea de Cardiología y la Sociedad Europea de Aterosclerosis sobre el tratamiento de las Dislipemias.

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10 puntos claves de esta guía:

1) Disponemos de numerosos sistemas de evaluación del riesgo que han sido ampliamente validados, entre ellos, los sistemas Framingham, SCORE (estimación sistemática del riesgo coronario), ASSIGN (modelo de estimación del riesgo CV de la Scottish Intercollegiate Guidelines Network), Q-Risk, PROCAM (Estudio cardiovascular prospectivo de Munster) y el modelo de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En la mayoría de las GPC se utilizan sistemas de estimación de riesgo basados en el sistema Framingham o el SCORE. Las tablas de riesgo, como las utilizadas en el modelo SCORE, facilitan la estimación del riesgo en personas aparentemente sanas que no presentan signos de enfermedad clínica o preclínica. Los pacientes que han sufrido un evento clínico, como un síndrome coronario agudo (SCA) o un ACV, tienen un riesgo alto de sufrir después otro evento y deben ser referidos automáticamente a evaluación intensiva y manejo de los factores de riesgo. El sistema SCORE estima el riesgo a 10 años de un primer evento aterosclerótico mortal, como un infarto, un ACV u otra enfermedad arterial oclusiva, incluida la muerte súbita. Las estimaciones de riesgo se representan en gráficos para regiones europeas de alto y bajo riesgo.

2) El cribado de los factores de riesgo, incluido el perfil lipídico, se puede considerar en varones adultos de edad ≥ 40 años y en mujeres de edad ≥ 50 o posmenopáusicas, especialmente en presencia de otros factores de riesgo. Además, se considera en alto riesgo a todas las personas con evidencia de aterosclerosis en cualquier lecho vascular o con diabetes mellitus tipo 2, independientemente de la edad y, por lo tanto, se recomienda la evaluación de su perfil lipídico. 

3) En pacientes con hipertensión arterial, se debe evaluar la presencia de trastornos metabólicos y dislipemias. Se debe examinar a los pacientes con obesidad central —definida para la población europea como una circunferencia de cintura ≥ 94 cm en varones (90 cm en asiáticos) y ≥ 80 cm en mujeres— o con un IMC ≥ 25 pero < 30 (sobrepeso) o ≥ 30 (obesidad); no obstante, debemos recordar que el riesgo CV aumenta más rápidamente con el aumento del IMC y llega a ser casi exponencial a partir de IMC ≥ 27.