Algoritmos de diagnóstico y tratamiento para el control de las infecciones perinatales por VIH, sífilis, hepatitis B y Chagas.
Desde el 2010, los Estados miembros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han asumido el compromiso de impulsar la eliminación de la transmisión materno infantil (ETMI) de la infección por el VIH y la sífilis. Estos compromisos se renovaron y ampliaron en el año 2016 mediante la aprobación del “Plan de acción para la prevención y el control de la infección por el VIH y las infecciones de transmisión sexual 2016-2021”. Este Plan amplía la iniciativa de ETMI (la renombra "ETMI-Plus") para incluir la eliminación de otras enfermedades transmisibles prevenibles en la región, como la hepatitis B y la enfermedad de Chagas.
Las metas de impacto para la eliminación que se han definido son:
■Reducir la tasa de transmisión materno infantil del VIH a 2% o menos;
■Reducir la incidencia de la sífilis congénita (incluidos los mortinatos) a 0,5 casos o menos por 1.000 nacidos vivos;
■Reducir la prevalencia del antígeno de superficie de VHB (HBsAg) en los niños de 4 a 6 años de edad a 0,1% o menos;
■Lograr que por lo menos un 90% de los niños con la enfermedad de Chagas se curen y tengan un resultado serológico negativo después del tratamiento.
Hepatitis Virales en Argentina
Hepatitis Virales: Guía para los equipos de salud
En la Argentina, la hepatitis A ha ocasionado brotes epidémicos cada tres a cuatro años hasta el año 2005, momento en el que se incorporó la vacuna al año de edad en el Calendario Nacional de Vacunación (Resolución Ministerial Nº653/05). Hasta entonces la hepatitis A era la causa principal de fallo hepático fulminante en la Argentina en niños menores de 10 años, llegando en algunos casos a la necesidad del trasplante hepático, con mayor frecuencia en niños de 5 años de edad. El último transplante realizado en la Argentina por FHF por VHA fue en el año 2006. La notificación de casos de hepatitis A se redujo de más de 40.000 al año (44.031 en 2004) a menos de 2.000 (1.896 en 2008). A fines del año 2000 se incorporó la vacunación contra la hepatitis B para los recién nacidos en el Calendario Nacional de Inmunización y en 2003 se incluyó la vacunación contra la hepatitis B a los 11 años. A partir de mediados del 2012 el Ministerio de Salud de la Nación recomienda la inmunización universal de todas las personas adultas. Las hepatitis B y C se consideran infecciones de baja prevalencia en nuestro país, con prevalencias de aproximadamente 0,8% y 1,2% respectivamente. La hepatitis D está circunscripta únicamente a las personas infectadas con el virus B, y actualmente es poco frecuente en la Argentina. Como en muchos otros países del mundo, la hepatitis E está subdiagnosticada en nuestro país, dada su reciente descripción y el restringido acceso a su diagnóstico. No obstante, se la considera endémica y aún se desconoce su impacto real.
Boletín sobre las Hepatitis Virales en Argentina
Las tasas de notificación de hepatitis A aguda para el total país muestran una baja incidencia en el período analizado que va de 0,04 a 0,18 casos cada 100.000 habitantes según el año, patrón que se observa a partir de la introducción de la vacuna contra la hepatitis A al calendario nacional de vacunas. Los casos y tasas de notificación de hepatitis B para el total país muestran una tendencia en ascenso hasta el año 2015, con una mediana de 434 casos anuales con un mínimo de 258 y un máximo de 648. Los casos notificados de hepatitis B en los últimos 10 años muestran una tendencia en ascenso en la población entre 20 y 59 años y un muy bajo número de casos en menores de 20 años, producto de la introducción al calendario nacional de vacunas la vacuna contra la hepatitis B en el recién nacido (Boletín sobre las Hepatitis Virales en la Argentina Nº 1 del Ministerio de Salud y Desarrollo Social).



